martes, 19 de enero de 2016

Lo tradicional, ¿lo más favorable?

En Latinoamérica, el fenómeno de la modernidad tiene características propias. Una de ellas, según Jorge Larraín (1997), es el tradicionalismo ideológico. Es decir, se mantienen costumbres, valores, prejuicios que forman parte de la construcción social y la alienación a los individuos.

La religión, por ejemplo, integra esta tendencia conservadora. Implementa “mecanismos…para,… a través del fervor o con más frecuencia del miedo, asegurar el control sobre los hombres” (Larraín, 1997).

La sociedad queda así reducida a la “mente hertero” (Witting, 1978), que establece “la relación social obligatoria entre “hombre” y “mujer” como categorías universales y universalizantes” (Luengo, 2011, p. 25), como si eso fuera lo correcto.

Por otra parte, el tradicionalismo contribuye a que estereotipos sigan siendo vigentes. Se producen mercancías alrededor de estos, que serán consumidas por la sociedad.

En Ecuador, algunos medios representan a homosexuales como personajes con características y comportamientos femeninos, además siempre su pensamiento está dirigido al sexo. Como ejemplo el siguiente video.


Relacionado al pensamiento binario, el tradicionalismo ideológico mantiene la idea de que el hombre debe actuar como hombre y la mujer, como mujer. Si no es así, es visto como negativo. Hay gays que no necesariamente son afeminados, pero como se venden estos productos culturales, se generaliza y conserva el pensamiento de que un gay necesariamente quiere parecer mujer, por ende se preserva el rechazo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario