“La Modernidad, como nuevo “paradigma” de vida cotidiana,” (Dussel, 1994, p. 48) impuso un sistema en el
que se contraponen conceptos opuestos y complementarios. Según Francisca Luengo (2011), el pensamiento binario es una manera de estructurar al mundo en binarios contrarios (p. 23).
De esta manera, los seres humanos tienen siempre dos opciones,
clasificándolo todo en función de ellas: lo bueno y lo malo, lo normal y lo
anormal, hombre y mujer, lo que se acepta y lo que se rechaza. “La normativa
hétero encuentra su fuerza en la definición de “lo masculino” y de lo
“femenino” como complementario” , determinando "que todo lo que se aleje de este binario es
socialmente inconcebible” (Luengo, 2011, pp. 25-26).
Presento esta entrevista a una pareja: María Eugenia Trujillo y Samantha Moreira (en proceso de cambio de nombre por Khael). Nos cuentan sobre su experiencia fuera de los parámetros binarios.
Video realizado por Daniel Guamán
Me llama la atención cuando María Eugenia comenta que sus padres le creyeron a la tercera vez que les confesó que era lesbiana. Esto reafirma lo que se planteaba: si no involucra alguno de los dos conceptos complementarios (hombre y mujer) y las características que estos conllevan (masculinidad, feminidad) es inconcebible. Creo que es la razón para que sus padres no le hayan tomado en serio.
El pensamiento binario pone etiquetas a las personas para identificarlas con sus opuestos, de esta manera los modernos pueden comprender lo que "son" esos individuos. El error está en que se asigna carga negativa a algunas de estas etiquetas.
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